Tintas y Flores

Días atrás visité el Jardín Botánico con toda la intención de visitar la biblioteca. Tenía muchas ganas de hojear algunos libros de botánica y disfrutar de sus dibujos. No tuve suerte, la biblioteca está cerrada por el momento, así que seguí camino. Tenía como plan visitar la Galería Mar Dulce, una de mis favoritas. Sabía que era una buena oportunidad de ponerme al día con la obra de varios artistas. Durante el verano suele presentar la exhibición colectiva Sweet for my Sweet y para mi satisfacción pude encontrar varias obras inspiradas en la naturaleza. En especial, me encantó una acuarela de Raoul Veroni, un artista de un trazo exquisito que hacía sus acuarelas por puro placer. Por decisión personal en la década del 40 cuando se destacaba como grabador de aguafuertes se retiró del medio artístico para dedicarse a su sello editorial Urania, y luego La Cabellera. Realizaba preciosas ediciones de bibliófilo que integraban poesía, ilustración, imprenta y edición.

¡La acuarela que me encantó!

Su pasión por las acuarelas me la trasmitió su hijo Ral Veroni, uno de los directores de Mar Dulce que justo esa tarde estaba en la galería. Me contó cómo cuando él era chico e iban de vacaciones a Villa Gesell caminaban por los médanos y su papá recogía ramitas de plantas que llamaban su atención. De regreso en el hotel ponía manos a la obra: “tomaba la flor con su mano izquierda a la distancia suficiente que le daba su antebrazo y con la derecha la plantaba en el papel, en los recortes de papel hecho a mano que le habían sobrado de la realización de sus libros. Primero esbozaba el dibujo en tinta directa, con la línea extra fina de su plumín, luego el color, sin titubear, que levantaba de su pequeña paleta de acuarelas”, recuerda Ral.

Mientras Ral me relataba la historia de su padre fuimos viendo su obra.

Aquí ven algunas de las tantas obras del artista que tienen en la Galería. Tan delicadas como la flores que lo inspiraron.

Matriz de Marcelo Toledo

El 25 de noviembre en el día internacional de la NO violencia contra las mujeres Marcelo Toledo inauguró la instalación “Matriz, el arte como regeneración” en el Museo de Arte Popular José Hernández. La escultura realizada en metal se inspira en un tejido celular que crece, un capullo que inicia su transformación.

Esta muestra crea un hábitat de gestación, una matriz de regeneración donde la escultura se transforma en un espacio de creación de vida, un tejido celular que crece y que ante una situación traumática puede regenerarse. La obra del artista -además de plantear un proyecto espacial- propone pensar cómo los seres humanos podemos como las mariposas gestar un nuevo cuerpo y transmutar en un nuevo ser vivo.”, expresa la curadora Fabiana Barreda.

Puede visitarse hasta el domingo 11 de marzo de 2018, de martes a viernes de 13 a 19 h y sábados, domingos y feriados de 10 a 20 h en Av. del Libertador 2373, CABA. Entrada $10. Miércoles gratis.

Andrés Paredes en Calvaresi

En pleno San Telmo la galería Calvaresi presenta una interesante fusión entre los objetos propios de anticuario con el arte contemporáneo. Y dedica un piso entero a la muestra de Andrés Paredes “Artificio”, curada por Ana Martínez Quijano.

Allí fuimos con Silvia Rottenberg para contemplar sus jardines con libélulas. Un poco de selva en el origen de nuestra ciudad.

Dice en su texto la curadora: “Andrés Paredes logró activar materiales inertes. Con la intención de provocar una experiencia estética, montó un escenario envolvente y albergó sus visiones teatrales del paisaje. Para suscitar emociones en el espectador, magnificó la experiencia de la naturaleza, tornándola más agreste, virgen y exuberante. Allí están los brotes ondulantes con colores dulces y las libélulas y cigarras posadas sobre lianas enruladas y rebeldes”.

Hernán Paganini en la Usina

Meses atrás Hernán Paganini fue convocado a intervenir un espacio de la Usina del Arte. El lugar elegido fue el perímetro del microcine, un espacio que hasta entonces oficiaba simplemente de pasillo y que se convirtió en lienzo  de la obra del artista.

A lo largo de más de veinte días y con la asistencia de Laura Códega, Nicolás Romero y Francisco Mondello y la colaboración de la arquitecta Luciana Cirillo, Hernán fue dando forma a “La maratón de las especies”. Fue durante el festival Ciudad Emergente que la obra quedó concluida y ya puede ser contemplada.

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De alguna manera en este mural de 40 metros de largo y que permite un recorrido 360 podemos encontrar huellas de collages, como si una esencia matérica se hubiera amalgamado a la pared del edificio. Según me explicó Hernán, el trabajo que él viene desarrollando tiene cierto vínculo con el collage “las piezas nuevas que hice que son unas esculturas, el proyecto que hago en Retrato del Mundo, o las instalaciones que hacía antes con madera, todos tienen una cierta reminiscencia al collage. El collage lo entiendo no como nomenclatura específica de papel recortado, sino que yo visualizo el collage como aquella herramienta que permite integrar cosas que parecen disímiles a simple vista. Eso me interesa como aspecto simbólico del collage”.

El mural de Hernán es acompañado por un texto de Merlina Rañi y una postal que el público puede llevarse. En ese gesto la audiencia se apropia de alguna manera de la creación y la resignifica. Como explica Paganini: “La obra no está en el mural, ni en el texto ni en la postal. La obra está en toda la experiencia. Está en toda esta construcción de fragmentos casi náufragos que están ahí sucumbiendo en la Usina, en los exteriores, en las postales que una persona se lleva a su casa. La obra en sí misma no es el mural sino que son todos los fragmentos que lo componen. Me interesa la idea de fraccionamiento, y de una especie de naufragio de que todas estas partes hablan de una totalidad que nunca se puede integrar en su unidad. Me resulta interesante que cada una de estas partes hablen individualmente de algo mucho más universal pero que no lo alberguen en su totalidad”.

La Usina del Arte está en Agustín Cafferna 1, en La Boca

Entrada gratuita

DE VISITA EN REVÓLVER

A casi una década de su apertura en Lima, Revolver Galería llegó a Buenos Aires este año. Hace unos días inauguró oficialmente su primera muestra Paisaje Infinito.

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Hasta el 22 de julio se puede visitar esta exhibición colectiva cuyo título completo es “Paisaje infinito de la costa del Perú” y remite a la serie que inició en 1957 Jorge Eduardo Eielson poeta, pintor y artista conceptual peruano. En ella refería a la costa peruana mediante elementos como  arena, huesos de animales, cabellos humanos, restos de vestidos,  piezas que buscaban ser leídas como representaciones de la geografía.

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En un espacio de típico galpón de Villa Crespo se exhiben obras de los artistas representativos de la galería que a su manera dialogan con la obra de Eielson.  Así vemos piezas de Alberto Borea, Matías Duville, Andrea Galvani, Philippe Gruenberg, Andrés Marroquín, Jose Carlos Martinat, Ishmael Randall-Weeks y Giancarlo Scaglia. Destacan el  Dodge Coronet 74 de Andrés Marroquín Winkelmann que alude a la promesa del progreso setentista. Su interior rebalsa de arena. También La familia Mulas a orillas del mar Cerdeña obra en la que Eielson utiliza los trajes de baño de los protagonistas de las fotos para crear una obra independiente en la Piramide di Stracci (pirámide de ropa de baño). Además destaca la Extracción del Muro de José Carlos Martinat, artista que junto con su hermano gemelo será protagonista de la próxima exhibición de la galería.

En Dr. Luis Belaustegui 732, Villa Crespo. Buenos Aires, Argentina. Sugiero comunicarse antes para coordinar la visita.

Diane Arbus en Malba

Las paredes de las salas del segundo piso del Malba parecen haber desaparecido. Un telón negro pone en escena una puesta de luces tenues y columnas que sitúan en primer plano a las obras de Diane Arbus, una de las fotógrafas más influyentes del siglo XX. Este formato de exhibición con cierto aire dramático tiene que ver con la idiosincracia de la artista, con su búsqueda y con muchos de los personajes que retrató, nos explica Jeff Rosenheim, curador de la muestra y del departamento de fotografía del Metropolitan Museum of Art. Es que las obras que se ven en el Malba son copias únicas y llegan desde el MET.

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Volviendo al montaje, las columnas que destacan a cada una de las obras permiten acercarnos y demorarnos en ellas. Dice Rosenheim “hemos perdido la habilidad de ver las cosas pequeñas. Estas fotos son pequeñas y hay que detenerse a mirarlas. Ella hablaba de cosas intimistas”. Se refiere a las personas que elegía fotografiar. Arbus (Nueva York, 1923/1971) encontraba sujetos para retratar que normalmente no lo serían para otros fotógrafos. Ella vagaba por las calles y se topaba con la gente.  De alguna manera permitía que la ciudad de Nueva York la envolviera. “Solía pensar que Arbus elegía a sus sujetos y con el tiempo me di cuenta de que ellos la elegían a ella” nos cuenta el curador en la visita de prensa. En sus tomas vemos desde niños con máscaras, o apuntándonos con armas de juguete, personajes excéntricos, artistas circenses, transformistas, hasta gente tan solo viviendo y también muriendo.

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Ahora, en esta primera muestra de Diane Arbus en nuestro país podemos ver a través de sus ojos. La exhibición cubre de manera cronológica los primeros siete años de su carrera como artista desde 1956 hasta 1962. Se ven imágenes tomadas con cámaras de 35 mm que luego abandonó en 1962 para trabajar con una Rolleiflex.

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Cuatro datos:

  • Ella no escondía su cámara, se paraba frente a su objetivo y tomaba la foto.
  • Los títulos de las fotos fueron pensados por la artista. Ella era una muy buena escritora y en la poética de los títulos se hace evidente.
  • Su primera cámara la recibió de su marido como regalo de boda. Ese obsequio cambió su vida.
  • Fue de las primeras en sacar fotos en salas de cine y a la pantalla de TV. Estaba enamorada de las películas de terror y del film noir.

Cuando visiten la muestra, ¡recomiendo que lo hagan!, no dejen de mirar hacia arriba. En algunas de las columnas hay frases de la artista, citas que casi nos susurran para ser descubiertas.

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“Diane Arbus: En el principio”: Del 14 de julio al 9 de octubre. Av. Figueroa Alcorta 3415, Capital.