Diane Arbus en Malba

Las paredes de las salas del segundo piso del Malba parecen haber desaparecido. Un telón negro pone en escena una puesta de luces tenues y columnas que sitúan en primer plano a las obras de Diane Arbus, una de las fotógrafas más influyentes del siglo XX. Este formato de exhibición con cierto aire dramático tiene que ver con la idiosincracia de la artista, con su búsqueda y con muchos de los personajes que retrató, nos explica Jeff Rosenheim, curador de la muestra y del departamento de fotografía del Metropolitan Museum of Art. Es que las obras que se ven en el Malba son copias únicas y llegan desde el MET.

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Volviendo al montaje, las columnas que destacan a cada una de las obras permiten acercarnos y demorarnos en ellas. Dice Rosenheim “hemos perdido la habilidad de ver las cosas pequeñas. Estas fotos son pequeñas y hay que detenerse a mirarlas. Ella hablaba de cosas intimistas”. Se refiere a las personas que elegía fotografiar. Arbus (Nueva York, 1923/1971) encontraba sujetos para retratar que normalmente no lo serían para otros fotógrafos. Ella vagaba por las calles y se topaba con la gente.  De alguna manera permitía que la ciudad de Nueva York la envolviera. “Solía pensar que Arbus elegía a sus sujetos y con el tiempo me di cuenta de que ellos la elegían a ella” nos cuenta el curador en la visita de prensa. En sus tomas vemos desde niños con máscaras, o apuntándonos con armas de juguete, personajes excéntricos, artistas circenses, transformistas, hasta gente tan solo viviendo y también muriendo.

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Ahora, en esta primera muestra de Diane Arbus en nuestro país podemos ver a través de sus ojos. La exhibición cubre de manera cronológica los primeros siete años de su carrera como artista desde 1956 hasta 1962. Se ven imágenes tomadas con cámaras de 35 mm que luego abandonó en 1962 para trabajar con una Rolleiflex.

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Cuatro datos:

  • Ella no escondía su cámara, se paraba frente a su objetivo y tomaba la foto.
  • Los títulos de las fotos fueron pensados por la artista. Ella era una muy buena escritora y en la poética de los títulos se hace evidente.
  • Su primera cámara la recibió de su marido como regalo de boda. Ese obsequio cambió su vida.
  • Fue de las primeras en sacar fotos en salas de cine y a la pantalla de TV. Estaba enamorada de las películas de terror y del film noir.

Cuando visiten la muestra, ¡recomiendo que lo hagan!, no dejen de mirar hacia arriba. En algunas de las columnas hay frases de la artista, citas que casi nos susurran para ser descubiertas.

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“Diane Arbus: En el principio”: Del 14 de julio al 9 de octubre. Av. Figueroa Alcorta 3415, Capital.

 

 

Yoko Ono en el Malba

La gran muestra retrospectiva de Yoko Ono en el Malba tiene como eje las instrucciones que la artista viene realizando desde hace más de seis décadas. Durante más de un año los curadores de la muestra Gunnar B. Kvaran y Agustín Pérez Rubio trabajaron con la artista para diseñar la muestra.  Hay un dato importante que atraviesa la exposición y es lo que hace que uno se vaya del Malba con cierta sensación de regocijo. Las instrucciones de Yoko son para todos, siempre hay una con la que uno se identifica, y nos impulsan a participar.

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Gunnar V. Kvaran, Agustín Pérez Rubio y Lupe Requena en el Malba

En la presentación de “Dream come true”, así el título de la muestra, Kvaran hizo un recorrido por la vida y obra de la artista, un relato necesario para introducirnos a la exhibición. Hay una tendencia a ver a Yoko Ono en el contexto de Nueva York, Fluxus y John Lennon, pero ella es algo más. Es japonesa, nacida y criada en Japón y proviene de una familia adinerada. Recibió una muy buena educación y tuvo contacto con las artes desde su infancia. Ella pudo tomar decisiones, y en ese tiempo eso ya era mucho decir. Fue la única mujer que accedió a una escuela de élite que era solo para varones y tuvo como compañero al hijo del emperador. Eso nos da una idea del contexto en el que creció. Cuando llegó a Nueva York la escena estaba conmovida por John Cage, el Pop Art y Fluxus. Lo que diferenció de entrada el arte de Yoko Ono fue el tema de invitar a la participación.

Ella invita al público a tomar parte del proceso creativo y eso llevó al arte a un rumbo nuevo. ¿Cómo lo hizo? A través de las instrucciones. “Esa es la columna vertebral de su creatividad. Cuestionar la noción de arte, abandonar el objeto y se reduce a la idea. Ni Marcel Duchamp abandonó el objeto”, explicó Kvaran.

Sugiero tomarse el tiempo para recorrer la muestra e ir activando las obras, somos nosotros como espectadores los que las completamos. Las instrucciones están escritas en las salas con tipografía muy grande y son muy claras. Hay más de 80 obras –todas originales– que no están dispuestas en orden cronológico, una pieza en la terraza y también veremos instrucciones en el espacio público. Podrán apreciar en el recorrido nociones de carácter universal, pero también preguntas y respuestas muy personales ante las cuales es difícil no conmoverse.

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Hasta el 31 de octubre en Av. Figueroa Alcorta 3415, Capital.

Extracto de nota publicada en Vanidades

 

 

Jeff Koons en Buenos Aires

De visita fugaz en la ciudad Jeff Koons logró acaparar todas las miradas de la escena del arte local. El auditorio del Malba estaba casi a tope, todos querían escuchar la charla entre este artista, considerado entre los número uno del arte contemporáneo y Agustín Pérez Rubio, director artístico del Malba.

Con muy buena predisposición Koons fue relatando su historia, que empezó en Pensilvania, ciudad en la que creció. Contó cómo su percepción estética, su visión se la legó su padre, quien tenía un negocio de decoración. Él fue su primer marchand, colgó algunas de sus primeras obras en su local. “Él me enseñó que si tenés visión, podés hacer lo que quieras”,recordó Koons. Y sobre este tipo de pensamiento volvió varias veces en la charla. Hay un denominador común en sus obras, según su punto de vista todas quieren ser metáforas para la gente. Koons busca en la elección de sus materiales democratizar el arte e incentivar a que cada uno de los espectadores de sus obras sean protagonistas de sus vidas y sepan que pueden alcanzar su propio potencial.

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Jeff Koons y Agustín Pérez Rubio

Fueron varios los hitos en los que fueron deteniéndose en una charla de más de una hora. Aquí algunos highlights.

Dalí: Koons lo admiraba. Se enteró que estaba hospedándose en el Regis de Nueva York. Koons tenía 18 años, llamó al hotel y pidió con la habitación de Salvador Dalí y lo comunicaron. Atendió él mismo. En definitiva: el genio lo recibió en el lobby y Koons terminó acompañandolo a una exhibición. Ese gesto le dio la idea de que podía ser parte de una comunidad del arte. “El arte es un vehículo que puede transformar tu vida y a una comunidad”, afirmó Koons.

Inflables: “Este fue mi primer conejo en 1978/79 “me atrajeron los ready made porque dan la idea de que todo está hecho”. Son además un símbolo de vida, tienen una connotación positiva, dijo.

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Conejo y flores inflables

Rabbit: es parte de una serie de 10 esculturas. “Se vincula con mi trabajo de 1979 y quise mostrar un diálogo con los ready made y aquel primer conejo inflable de los ochenta”. Tiene que ver también con las Gazing Balls, las esferas que se vieron en Gagosian Gallery en diciembre que hacen referencia a elementos decorativos que Koons solía ver en los jardines de sus vecinos. (Quizás las recuerden de la portada del álbum de Lady Gaga).

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Rabbit

 

Banality: Son metáforas, “y están vinculadas a la trascendencia”, reveló y agregó: “Estoy jugando con los materiales. La madera venía de la Iglesia, del barroco y el rococó. Pero la porcelana venía de la cocina del rey. No todo el mundo tenía porcelana pero hoy está democratizada”.  Koons expresó que quería explorar ese aspecto de democratizar vinculado a la movilidad social.

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Michael Jackson and Bubbles

Made in Heaven: La serie con la Cicciolina de fuerte carga erótica. Koons nos confesó que buscó hacer una obra vinculada a gente aceptándose, liberándose de la culpa y la vergüenza. Describió la estética de las fotos que veía de la Cicciolina como una fantasía de Europa del Este, casi  épica. Su idea era que ella apareciera como un ready made, y él ingresar a la obra, como un actor en una película. En el medio se enamoraron, se casaron y tuvieron un hijo. Luego se separaron.

 

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Made in Heaven

Puppy: El gigante cachorro vegetal captura, según Koons, la idea de las “relaciones y el control. Y da cuenta de cómo en algunas áreas de la vida hay que dejar ir al control”. En su producción se llegan a instalar 60.000 plantitas, y cada una es una decisión del artista, pero luego éste suelta y queda en manos de la naturaleza. Algunas ramas se disparan para un lado, otras para otro, como en la vida y las relaciones.

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Puppy

Antiquity: Es un diálogo en la historia. Y Ballerina, la obra que ahora exhibe el Malba, es parte de esta serie. Su origen es el de una porcelana rusa, y la razón de la reflectividad es la afirmación del espectador “cuando vos te movés todo cambia. Sin vos no ocurre nada. Se trata de tus propias visiones, tus propias posibilidades y tu propia aceptación”.

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Jeff Koons y su obra Ballerina (Ph. Soledad Álvarez Campos)

 

De paradojas y obsesiones

Un ventilador disruptivo, gira en falso y parece salirse de su eje y se atora en las paredes. Esa es la puerta de entrada a Perspectiva, la primera antológica de Jorge Macchi en nuestro país, en su país.

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En cada una de las salas del Malba se superponen sus ideas, obsesiones y paradojas. Ciertos temas la sobrevuelan:  lo fantasmagórico, lo textual y lo literario, la idea de las proporciones, de las geografías y de las coordenadas, la vuelta a la pintura y a la ilusión pictórica con esas arquitecturas un poco en perspectiva pero también espirituales de alguna manera y luego está la zona musical con piezas que se relacionan con lo cinematográfico, me explicó Agustín Pérez Rubio, curador de la muestra y director artístico del Malba.

Y de mano del mismo Macchi quienes pudimos estar en la visita de prensa pudimos conocer su mirada sobre alguna de sus obras.

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Buenos Aires Tour. “Comenzar la muestra con esta obra es muy importante porque marca el momento en el que decido tomar Buenos Aires como base y lugar de referencia. El proyecto fue pensado como libro y tomó formato de libro e instalación. Aquí en la instalación vemos un recorrido turístico alternativo por la ciudad”. Está determinado por el azar, Por las líneas de rotura de un vidrio roto sobre el plano de Bs As. Se determinaron 8 recorridos y 46 “puntos de interés” y hay una serie de botones que se pueden accionar. Fue realizada junto a Edgardo Rudnitzky y María Negroni.

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Accidente en Rotterdam. “Estas son fotografías de un accidente ocurrido en la intersección de dos sombras producidas por el marco de la ventana en el piso del taller. Hay una situación paradójica entre el choque y la tensión del movimiento y el movimiento del sol. Para hacer cada toma tuve que ir moviendo los autos para que sigan estando en la misma posición”.

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Almohada: “En los años 90 me interesaba mucho todo lo referido a la creación ficticia del espacio, muy interesado en la cuestión de la perspectiva. En general en estas pinturas iniciales hay un deseo de crear espacio a través de perspectivas lineales y atmosféricas y a la vez de romper con eso incorporando objetos en la tela o dibujos bidimensionales en ese espacio creado”.

Si la visitan no dejen de llevarse el catálogo. Es precioso y cuenta con una gran entrevista entre el curador y el artista.

Hasta el 23 de mayo en Av. Figueroa Alcorta 3414, Capital.

Un ícono reimaginado

Un par de meses atrás pude entrevistar a Leandro Erlich para Art Democracy. En la charla repasamos su carrera, sus obras y sin revelar demasiado daba a entender que se venía una instalación. “La democracia del símbolo” se llamaría su nueva producción y se realizaría en el Malba. El obelisco sería el gran protagonista. Pero había que esperar.

Leandro Erlich en Art Democracy

En la nota pude preguntarle acerca de aquella idea que tuvo a mediados de los 90 cuando imaginó una obra que emulara al gran ícono porteño.

Pasaron 20 años desde aquel Obelisco proyectado en la Boca ¿Este proyecto en la explanada del Malba cierra un círculo en tu carrera?

Si bien los proyectos son diferentes, es cierto que se relacionan al Obelisco de Buenos Aires y comparten el mismo grado de ambición. No sé si es un círculo que se cierra en mi carrera, pero percibo una suerte de elipsis. Me sorprende y alegra la idea de tener intereses comunes con quien fui hace 20 años.”

Ahora tan solo falta un día para que conozcamos la obra. Mañana domingo se develará a las 15hs en el Obelisco y a las 17hs en el Malba.

Polesello en Malba

Durante más de dos años un equipo de Malba estuvo investigando la obra de Rogelio Polesello en su período inicial como artista, desde fines de los 50 hasta mediados de los 70. Ahora,  la muestra Polesello joven exhibe monocopias, témperas, pinturas de técnicas mixtas, objetos acrílicos, hasta un tapiz, algunos de ellos nunca antes vistos.

Una de las cosas más interesantes de esta gran muestra antológica que ocupa todo el segundo piso del museo es que comenzó a gestarse en colaboración con el mismo artista. Y de eso da cuenta la exposición. Hay vitrinas con documentación que nos permite reconstruir su camino. Fotos, catálogos, ensayos, cartas, revistas, hasta tapas de discos. Es ese tipo de material el que nos da idea de cómo producía su obra. Una foto muestra las chapas perforadas que le servían de matrices para generar las ondas de color.

Queda claro en el recorrido de la muestra cómo el artista se movía con facilidad entre diferentes mundos: la moda, el diseño gráfico, lo textil, lo decorativo y la pintura.  Vale la pena detenerse en las lupas gigantes que dan nueva vida a otras imágenes, y mirar las obras a través de los acrílicos gigantes, que puestos en perspectiva quitan el aliento.

La curaduría de Mercedes Casanegra es impecable y se agradecen los textos orientativos en cada sala. Cito uno: “Desde el año 1966, a partir de la exposición colectiva Plástica con Plásticos en el MNBA, sumó a sus investigaciones pictóricas la experimentación con volúmenes en placas de acrílico transparente sobre las que tallaba lupas cóncavas y convexas. La posibilidad de deformar la imagen a través de estas placas traslúcidas lo llevó a investigar las reflexiones de la luz color en el espacio, así como a interesarse por el rol activo del espectador”. Dicho esto, sugiero recorrer la exhibición con tiempo y no se pierdan de ver a través de la ventana, aquella que pidió el artista cuando hablaban con el museo sobre la muestra. La encuentran en la sala de los acrílicos. No pasen de largo.

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En Figueroa Alcorta 3415, Capital.

Sinfonía de luces. Le Parc en Malba

Cuando dicen que el arte alimenta el espíritu, a veces parecen palabras vacías de contenido. Frases hechas. Una fórmula que se repite y quién sabe a qué se refiere. Pero hay veces que ciertas obras nos conmueven. Esto pasa en la muestra Le Parc Lumière que exhibe en el Malba obras cinéticas de este genio mendocino realizadas en su mayoría en los años sesenta. Estas 17 instalaciones lumínicas se exhiben en un entorno ideal, la total ausencia de luz a la que hay que acostumbrarse apenas se llega a la sala que inicia el recorrido, en el segundo piso. Ya el hecho de tener que moderar el sentido de la vista, del que somos tan dependientes alerta nuestra sensibilidad. Las obras hacen el resto. Oníricas, bellas, poéticas invitan a la contemplación.

Continuel-mobil, 1962, 1996 Colección Daros Latinamerica Julio Le Parc

Un dato: en el recorrido casi a oscuras, busquen una caja negra que esconde un laberinto, una obra que responde a la inquietud de Le Parc por la participación activa del espectador en la experiencia artística. Sorpresa, acción, provocación aguardan en el interior de esta estructura de espejos. “Si una persona entra a una exposición como la mía, para mí es suficiente si sale con la sensación de haber sido parte de una experiencia”, dijo en una oportunidad Julio Le Parc quien vive en París pero vino a Buenos Aires a presentar su muestra.

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Sphére jaune

Además de las obras centrales que son parte de la colección Daros Latinamerica, la muestra exhibe tres piezas emblemáticas: la Esfera amarilla, similar a la roja exhibida hace poco en Basel, las Láminas reflectoras que se encuentra en la terraza del museo y una sucesión de Espejos en una de las galerías.

Cellule à pénétrer, 1963-2005 Colección Daros Latinamerica Julio Le Parc

Se puede visitar hasta el 6 de octubre en Av. Figueroa Alcorta 3415.